La ubicuidad de Legionella hace muy dificil su control. El
diseño de instalaciones adecuadas y el mantenimiento
correcto de las mismas son aspectos fundamentales para evitar
la legionelosis. Dentro del mantenimiento de las instalaciones
son fundamentales el control estricto de la temperatura y
niveles de cloro del agua, la detección precoz de problemas
que comporten estancamientos o bajo flujo, y la inspección
periódica de todas aquellas instalaciones que se han
relacionado con brotes de legionelosis. En el Real Decreto
del Ministerio de Sanidad (Julio 2001), se especifican puntualmente
los criterios higiénicos sanitarios para la prevención
de la legionelosis (ver normativas en esta página Web).
Metodos de desinfección complementarios en redes de
agua sanitaria Las modalidades de desinfección se clasifican
en focales o sistémicas, de acuerdo con el tamaño
del área a desinfectar. El inóculo de legionella
en la red de agua fría suele ser poco importante o
inexistente y, en todo caso, la actuación sobre la
misma suele ser más fácil.
Asimismo, el agua fría ha sido implicada pocas veces
en la legionelosis nosocomial. Sin embargo, la posible implicación
de la aspiración en la patogénesis de la enfermedad
del legionario obligan a controlar este sistema y mantener
niveles de cloración adecuados a la legislación
actual sobre agua de consumo humano. La desinfección
focal se refiere a la desinfección directa de ciertos
puntos del sistema de distribución de mayor riesgo
como las unidades de trasplante de médula ósea
o de cuidados intensivos. Se utilizan sistemas modulares de
fácil instalación, que sólo eliminan
Legionella en el punto de contacto y que no suelen tener efecto
residual. No deben ser utilizados como único método
de desinfección, ya que no afecta a la biomasa de Legionella
residente en los tramos distales y en las zonas de estancamiento
de los sistemas de distribución del agua. Incluye los
sistemas de calentamiento instantáneo y luz ultravioleta,
fundamentalmente.
Los sistemas de calentamiento instantáneo se basan
en el aumento brusco de la temperatura del agua (90°C)
mediante la interposición de un intercambiador de calor
en un punto de la red próximo al área a proteger.
El agua alcanza después su temperatura habitual en
esa área, mezclándola con otra fría cerca
de su salida a grifos o duchas. La emisión de luz ultravioleta
mata a las bacterias produciendo dímeros de
timina en el DNA que impiden su replicación genómica.
las lámparas de luz UV se sitúan dentro de una
cámara de cuarzo con piezas de acero inoxidable pulidas
para minimizar la formación de depósitos y de
minerales. Estos equipos se intercalan en puntos clave del
sistema de distribución de agua que alimentan áreas
concretas idalmente pequeñas. Es importante que la
distancia entre el equipo UV y la salida del agua al exterior
(puntos de uso) no sea muy grande dada la ausencia de efecto
residual. Es aconsejable que los equipos dispongan de un sensor
de UV que asegure la intensidad de radiación adecuada
y de prefiltros que eviten la acumulación de sedimentos
en las paredes del equipo.
La desinfección sistémica permite la descontaminación
de todo el sistema de distribución del agua sanitaria.
Los métodos más utilizados son la desinfección
térmica, la ionización cobre/plata y la hipercloración.
La desinfección sistémica puede utilizarse transitoriamente,
habitualmente en forma de pulsos de duración variable
según el sistema, o de forma continua. Shock térmico.
El calentamiento del agua fue el primer método de desinfección
utilizado para eliminar Legionella del sistema de distribución
del agua. Es un sistema sencillo, de acción rápida
y de eficacia transitoria. Es útil en casos en los
que se deba actuar con rapidez, pero con problemas técnicos
diversos que desaconsejan su uso como sistema habitual de
desinfección.
Temperaturas superiores a 60°C inhiben el crecimiento
de Legionella. Expe rimentalmente, para reducir en un logaritmo
la población de Legionella se requieren unos tiempos
de exposición distintos según la temperatura
del agua: 40 horas a 45°C , 6 horas a 50°C, menos
de 5 minutos a 60°C y 1 minuto a 70°C. El método
consiste en calentar el agua de los acumuladores del circuito
a 75-85°C y, posteriormente, realizar una apertura de
todos los grifos y duchas durante un tiempo determinado, idealmente
30 minutos, con el fin de conseguir un flujo de agua por los
mismos a temperatura de
65°C o superior durante este periodo de tiempo.
Es un sistema que requiere mucho personal disponible para
la apertura y el control del tiempo de flujo y la temperatura
del agua. Se pueden producir quemaduras, aunque el riesgo
es bajo si se toman las precauciones adecuadas. El inconveniente
más importante, sin embargo, es que produce una desinfección
transitoria con una recolonización invariable que se
produce en clara relación con el tiempo de apertura
de grifos (y mantenimiento de altas temperaturas en los mismos)
y las dimensiones y complejidad del circuito de agua sanitaria
del edificio. Shock de cloro. La hipercloración de
choque (supercloración) se ha usado con éxito
en el control transitorio de la legionelosis ambiental. Consiste
en clorar masivamente el sistema de agua sanitaria durante
un periodo corto de tiempo (3-6 horas). Para ello se vacia
de agua el sistema a tratar y se rellena de nuevo con agua
previamente clorada en los acumuladores a 40
o 50 ppm con el objetivo de alcanzar las 15-20 ppm en puntos
distales del circuito.
Tras la cloración se observa una disminución
drástica de los niveles de colonización que
persiste un periodo de tiempo variable de acuerdo con la complejidad
del sistema tratado. La recolonización se produce debido
a la resistencia intrínseca de legionella al cloro,
que no consigue erradicarla de los biofilms o de los quistes
de Acanthamoebae (en estos últimos puede sobrevivir
con niveles de cloro en agua de 50 ppm). Ionización
Cobre/plata. Los metales pesados como iones de cobre y plata
son buenos agentes bactericidas. Estos cationes forman uniones
estáticas con las cargas negativas de la pared celular
de los microorganismos. Estas uniones electrostáticas
produen un estrés en la pared celular distorsionando
su permeabilidad que junto con la desnaturalización
de las proteinas producen lisis y muerte celular. La emisión
de cationes por todo el sistema de distribución de
agua creados por la ionización de una célula
de flujo que contiene electrodos compuestos por una aleación
de cobre/plata es un proceso aniónico, activo en superficie,
y microbiocida.
La tasa de iones liberados se controla mediante un microprocesador.
Las concentraciones recomendadas por los fabricantes son de
0.2-0.4 y 0.02-0.04 mg/L de iones cobre y plata respectivamente
en agua caliente y de 0.2(Cu) y 0.002(Ag) ppm en agua fría.
La eficacia de este sistema ha sido corroborada en varias
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